miércoles, 2 de junio de 2021

En recuerdo de la matanza de Ategorrieta. Donostia, la memoria obrera.

Se cumplen 90 años del asesinato de ocho trabajadores del mar en el curso de una manifestación pacífica en San Sebastián, cuando reclamaban mejoras laborales. Un acontecimiento que ha permanecido casi oculto en la historiografía oficial de la ciudad.






El 27 de mayo de 1931 la Guardia Civil disparaba contra una manifestación de pescadores que había partido de Pasaia, una población obrera y marinera en la periferia de San Sebastián, y que pretendía llevar al centro de la ciudad sus reivindicaciones. Iba encabezada por mujeres y niños con dos pancartas que proclamaban: “Queremos pan para nuestros hijos” y “Libertad para nuestros compañeros”. Morían bajo el fuego Julián Zurro, Jesús Camposoto, José Carnés, Manuel Pérez Allera, José Novo, Antonio Barrios, José Suárez y Manuel López Díaz.

No ha habido un desenlace represivo tan luctuoso como éste en la historia moderna de la ciudad de San Sebastián y, sin embargo, tan poco conocido y menos recordado. Algo inaudito si atendemos sólo a la gravedad de los hechos aunque no si comprendemos las características que tenían los conflictos de clase. Todos los periódicos locales culpabilizaron a los pacíficos manifestantes y aplaudieron la bárbara intervención de la Guardia Civil. El Día, nacionalista, titula el 28 de mayo de 1931: “Una muchedumbre de miles de almas intenta penetrar en la ciudad con fines inquietantes”. La Constancia, tradicionalista, abusa del tópico: “El peligro comunista”, en una columna editorial, y a su lado lo acompaña del relato titulado: “¡Gracias a la Guardia Civil!”. La Voz de Guipúzcoa, republicano, un poco más cauteloso, titula: “Una manifestación compuesta por más de dos mil personas, que se dirigían a la ciudad, hubo de ser contenida por la fuerza”. Las clases acomodadas tenían miedo a que los obreros llegaran con sus reivindicaciones al centro de la ciudad. Ése fue el verdadero origen de la represión. La complicidad de todos los medios hizo que, en cuanto pasaron los hechos noticiables de la tragedia, se silenciaran.

Desde el 1 de mayo de 1931 se había desarrollado una huelga de los pescadores de Pasaia y Trincherpe, dirigida por el sindicato mayoritario, La Unión Marítima, que tiene como secretario al comunista Juan Astigarrabía. El conflicto no se había resuelto, a pesar de varios intentos de mediación entre patronal y sindicato, facilitados por los alcaldes de San Sebastián y de Pasaia, y por el Ministro de Industria de la República, Albornoz, sino que se había agravado con la detención de algunos marineros participantes en piquetes. Y los pescadores decidieron realizar una manifestación hasta San Sebastián para exigir la libertad de los detenidos y entregar una nota con sus reivindicaciones al gobernador civil.

La manifestación llegó hasta el alto de Miracruz, donde fue detenida por soldados del regimiento Sicilia al mando de un capitán. La manifestación forcejeó con los militares, pidiéndoles paso. Los soldados bajaron sus bayonetas y los manifestantes lograron pasar. Doscientos metros más adelante les esperaba la Guardia Civil. Su jefe les comunicó la prohibición de avanzar. A continuación, la Guardia Civil realizó dos toques de atención y una descarga al aire, tras la que, sin más mediación, descargó otra de fusilería contra los manifestantes.

La Antorcha, periódico comunista, en su número del 13 de junio de 1931, resume así los hechos de Ategorrieta: “El 27 de mayo ha sido una jornada roja para el proletariado español. Los pescadores de Pasajes, después de unas semanas de lucha huelguística, se dirigían en manifestación pacífica a San Sebastián. Iban a entregar sus reivindicaciones al gobernador. Iban todos compenetrados por las mismas necesidades. Los hombres, las mujeres y los niños. Unos tres mil. Iban a reunirse con sus compañeros de San Sebastián, confiando en que la República escucharía sus peticiones. Eran justas, como todas las que formulan los trabajadores: aumento del salario miserable, una fiesta cada seis días de trabajo, reconocimiento del sindicato… Pero el camino fue cortado. Habían olvidado el no pasarán de la Guardia Civil. Allí estaban sus fusiles para impedirlo. La manifestación fue destrozada de un zarpazo. Ocho muertos y treinta y siete heridos. Entre éstos últimos algunas mujeres”.

Estos días hemos recordado el suceso en la calle, por primera vez, en el mismo lugar donde se produjeron los hechos, junto al reloj de Ategorrieta. Esperamos que el ejemplo cale en la ciudadanía y que tengamos la fuerza y la organización suficientes para repetirlo cada año. Y construir en torno a él un baluarte de nuestra memoria, la memoria sepultada, para rescatarla. Esa memoria obrera, de las luchas que con sacrificios enormes abrieron los caminos de mayor libertad y más justicia social.

miércoles, 12 de mayo de 2021

Solidaridad con el pueblo de Colombia frente a la represión.

 



La reforma tributaria planteada por el presidente Iván Duque ha sido la chispa que ha convertido el descontento generalizado del pueblo colombiano en protestas masivas por todo el país que, la policía y ejército han intentado sofocar a sangre y fuego.

El trasfondo de este estallido social viene de muy atrás: la influencia del expresidente Uribe, los incumplimientos por parte del gobierno de Duque de los Acuerdos de Paz, justo hace ahora 5 años, el problema de la tierra que dio origen a uno de los conflictos armados de la historia, etc.

Colombia ha captado por fin la atención mediática después de siete jornadas de movilización tras el Paro Nacional del pasado 28 de abril, que han sido brutalmente reprimidas por parte de las fuerzas de “seguridad” del estado. La violencia ha dejado un saldo incierto de más de 31 muertos y 1443 casos de abusos policiales, numerosos de ellos, de índole sexual contra mujeres. Y si bien el detonante ha sido una reforma tributaria injusta, la población colombiana es víctima de una violencia estructural histórica que se ha intensificado durante el Gobierno de Iván Duque. Para su población rural, sus pueblos indígenas, afrocolombianos y campesinos, nunca ha cesado la terrible noche oscura.

1.200 líderes sociales y defensores del territorio y 270 excombatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) han sido asesinados desde la firma de los Acuerdos de Paz en noviembre de 2016. Hay decenas de miles de personas desplazadas por la violencia; (en total más de 7.200.000 desplazados internos), han vuelto las masacres -35 en lo que llevamos de 2021- los atentados con coche bomba, los combates armados en zonas rurales alejadas, pero también en zonas pobladas; se ha intensificado el reclutamiento de jóvenes y menores de edad y las amenazas, los retenes armados y la zozobra son el día a día.

Una guerra que tiene a un pueblo -según datos oficiales hay nueve millones de víctimas- azotado por un conflicto que gira en torno al control territorial y económico de múltiples actividades extractivistas y del negocio que ha caracterizado a Colombia internacionalmente en las últimas décadas: el narcotráfico.

Pese a la imagen de conflicto que el Gobierno colombiano insiste en escenificar en instancias internacionales y que la misma Comunidad Internacional se encargó de sentenciar otorgando el premio Nobel de Paz al expresidente Juan Manuel Santos, – exministro de Defensa del Gobierno de Uribe entre 2006 y 2009, durante la intensificación de los falsos positivos– la situación del país recuerda a los tiempos de la Unión Patriótica, (más de 3500 líderes sociales asesinados, entre ellos dos candidatos a presidente), y a lo más crudo de los años noventa y dos mil, durante el auge del paramilitarismo.

El actual Gobierno, encabezado en apariencia por el ultraconservador Iván Duque –delfín del poderoso Uribe-, afirmó durante su campaña electoral de 2018 que haría «trizas» el Acuerdo de Paz. Un acuerdo que era una política de Estado, no de Gobierno, y cuyo principal beneficiario era el pueblo colombiano.

Manuel Marulanda, campesino fundador de las FARC en 1964, aseguró que «hay que entregarle la tierra al que la necesita y la quiere trabajar, por la vía que nos dejen las oligarquías. Vamos a ver cuál es, si es la vía política o es la otra». Según un informe de OXFAM de 2018, el 1% de los propietarios tiene en sus manos el 81% de la tierra colombiana y un millón de hogares campesinos viven en menos terreno que el que tiene una vaca para pastar. 

El PCE-EPK, se solidariza con la lucha del pueblo colombiano, condena la represión ejercida por los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado sobre un pueblo que solo pide pan, paz y libertad; e insta a la Comunidad Internacional a ejercer presión sobre el gobierno de Iván Duque, especialmente a la Unión Europea, para que envíe cuanto antes una misión de observación internacional que pueda comprobar en el terreno las agresiones, vulneraciones de derechos humanos y violencia desproporcionada que las fuerzas públicas del Gobierno colombiano estan ejerciendo sobre los manifestantes para así tomar las medidas que se crean oportunas, cese la represión y se establezca un verdadero diálogo entre las fuerzas sociales y políticas, y que se cumplan los acuerdos de paz, que implicarían: Reforma rural integral, participación política: apertura democrática para construir la paz, fin del conflicto, solución al problema de las drogas ilícitas, acuerdo sobre las víctimas del conflicto, implementación, verificación y refrendación de los acuerdos.

sábado, 1 de mayo de 2021

Maiatzaren Lehena. Alderdi Komunistaren Manifestua: Eskubideak berreskuratzea prekarietatearekin amaitzeko.






 El Primero de Mayo es el día de reivindicación de la lucha de la clase obrera. Nació de la lucha por limitar la jornada laboral diaria a 8 horas, y desde entonces, es el día en el que reivindicamos el orgullo de pertenecer a la clase creadora de riqueza y motor del progreso de la historia. Este año sobran motivos para sentirnos orgullosos de nuestra clase y para luchar por mejorar nuestras vidas.

Ha sido un año durísimo, en el que hemos perdido a seres queridos y en el que hemos sufrido la enfermedad; un año tras el que acumulamos cansancio y dificultades, por el largo confinamiento y la incertidumbre ante la difícil situación económica, el paro y la precariedad.

En estos momentos tan difíciles, ha sido la clase obrera quien ha garantizado la salud y el cuidado de toda la sociedad, visibilizando especialmente a los sectores esenciales, que son quienes más sufren la precariedad, en su mayoría, mujeres e inmigrantes.

Por el contrario, hemos visto cómo los grandes capitalistas han puesto sus beneficios por encima de la salud, especulando con las vacunas y con bienes de primera necesidad, o a empresarios irresponsables obligando a trabajar sin cumplir las medidas sanitarias. A la derecha y a la ultraderecha utilizando la pandemia para hacer caer al Gobierno progresista en el Estado y seguir agitando su odio para intentar dividir y distraer a la clase trabajadora de sus verdaderos problemas. Y los Borbones aprovechando el shock para intentar tapar su escandalosa corrupción.

A pesar de la propaganda, de cientos de bulos y mentiras es evidente que la pandemia nos ha golpeado más duro por la precariedad de los servicios públicos tras años de recortes criminales, especialmente a manos de los gobiernos corruptos del PP, y que sus consecuencias económicas serían hoy más dramáticas sin las medidas impulsadas por Unidas Podemos-IU en el Gobierno de coalición. El escudo social, con todas sus limitaciones, ha servido para que la crisis no recaiga sobre los mismos de siempre.

Hay que mantener el escudo social en tanto dure la pandemia, pero lo que toca ahora es recuperar derechos para acabar con la precariedad. Y para ello hay dos claves: cumplir el programa de Gobierno de coalición y poner los fondos europeos para la reconstrucción al servicio de la mayoría social para hacer realidad estos objetivos:

  • Derogar las reformas laborales y seguir subiendo el SMI para que haya trabajo digno.
  • Reforzar todos los servicios públicos, empezando por la sanidad y la educación.
  • Aprobar una ley que garantice el derecho a la vivienda y regule los precios del alquiler.
  • Derogar la reforma de las pensiones, mejorar y asegurar su carácter público.
  • Derogar la ley mordaza para asegurar las libertades democráticas.
  • Reindustrializar el país, reforzar el sector público, la investigación, desarrollo y apostar por una economía verde, como garantía de soberanía y empleo de calidad.
  • Ampliar la protección social con un sistema público de
  • Reformar el sistema de impuestos que sea progresivo para repartir la riqueza y avanzar en igualdad.
  • Fomentar la cultura crítica y popular y extender el sistema público de educación para acabar con la ignorancia sobre la que crece el fascismo.

 

Una agenda de transformaciones de la mayoría social a la ofensiva, frente a la minoría de privilegiados. Esta es la agenda del PCE. Llamamos a que sea la del movimiento obrero y popular, y trabajaremos en todos los frentes para que sea la agenda del gobierno de coalición.

 

Además, este Primero de mayo abordamos dos retos inmediatos:

 

Frenar al fascismo el 4 de mayo en la Comunidad de Madrid y echar a quienes han hecho un arma política de la pandemia y castigan a la clase trabajadora desde hace décadas con recortes, privatizaciones y corrupción. ¡Que hable la mayoría!

 

Extender la vacunación para acabar lo antes posible con la pandemia. Llamamos al movimiento por la sanidad pública y a los sindicatos a impulsar y exigir ¡vacunas públicas!

 

En el año del Centenario de nuestra fundación continuaremos luchando. Hoy como hace cien años, estaremos presentes en los centros de trabajo y estudio, en los barrios populares, en las ciudades y en el campo y en el mundo de la cultura, para reforzar los sindicatos y las organizaciones populares, para crear solidaridad y conciencia de clase, en primera línea, al servicio de la clase obrera para salir de la pandemia sin dejar a nadie atrás y seguir construyendo unidad y poder popular rumbo a la III República y el socialismo.

Gora Maiatzaren Lehena!  Gora langileon borroka!

lunes, 19 de abril de 2021

El PCE-EPK y Ezker Anitza-IU llaman a sumarse a la construcción de la III República.

 EITB MEDIA | AGENCIAS

En Eibar, han denunciado que «la monarquía carece de legitimidad no solo de origen, sino por su corrupción y su papel estructural como enlace entre poderes económicos, políticos y mediáticos».

La coordinadora de Ezker Anitza-IU, Isabel Salud, ha realizado un llamamiento a la ciudadanía demócrata y progresista para que «se sume a la construcción colectiva del republicanismo».

Salud se ha referido en estos términos en el acto que su formación ha llevado a cabo este domingo junto al PCE-EPK en Eibar (Gipuzkoa) en el 90 aniversario de la proclamación de la II República y que ha consistido en un arresku de honor, la lectura de un manifiesto e izada de la bandera tricolor.

En el acto también ha intervenido el secretario del PCE-EPK y parlamentario Jon Hernández. La dirigente de Ezker Anitza-IU ha reconocido a aquellos eibarreses que izaron la bandera republicana en el ayuntamiento de la localidad en la madrugada del 14 de abril hace 90 años.



A continuación, ha procedido a la lectura del manifiesto en el que se recuerda que el proceso histórico de la proclamación de la II República supuso un «avance incalculable en términos de democracia» y ha recordado que queda pendiente el «pleno reconocimiento» a quienes lucharon por esa república.

Además, ha defendido que «hablar de republica es hablar de democracia justicia y libertad». A su juicio, el modelo de país «debe ser construido de manera participativa», porque la república es «un proyecto popular de mayorías que conecta con las preocupaciones cotidianas».

Salud ha denunciado que «la monarquía carece de legitimidad no solo de origen, sino por su corrupción y su papel estructural como enlace entre poderes económicos, políticos y mediáticos». Frente a ello, a llamado a la ciudadanía «demócrata y progresista» a sumarse a la «construcción colectiva del republicanismo» y lograr así «un país más justo, más democrático y más fraterno».

Así, ha reivindicado «los valores republicanos como apuesta de futuro en un momento en el que el auge de la extrema derecha y su irrupción en las instituciones amparada por la derecha tradicional nos está haciendo retroceder de una forma peligrosa al pasado antidemocrático».

Por su parte, Hernández ha destacado que la «corrupta monarquía» es «la piedra de bóveda que sostiene un sistema injusto» y ha asegurado que seguirán «luchando por la tercera república que es el futuro» pero sin olvidar «lo que supuso la segunda».

En este sentido, ha recordado que fue «el primer y único momento histórico donde el miedo cambio de bando, y precisamente por eso, las oligarquías sustentadas en el poder militar y el Ejército con el apoyo del fascismo se levantaron contra la República».

«Los oligarcas tenían miedo a que se caminase hacia esa sociedad, precisamente por eso fue cercenada la segunda república». «Lucharemos por la tercera sin olvidar que la semilla de futuro está en esa república segunda por la que murieron miles de personas», ha incidido.

martes, 13 de abril de 2021

El PCE-EPK junto a Ezker Anitza-IU reivindicará la III República en Eibar este Domingo.

 El tradicional mitin e izada de bandera republicana que cada año organiza el PCE-EPK junto a Ezker Anitza-IU en Eibar entorno al 14 de Abril tendrá este año un formato reducido por la situación de emergencia sanitaria y las restricciones perimetrales existentes.



Se realizará este próximo Domingo 18 de Abril un acto sin público consistente en aurresku e izada de la bandera republicana por parte del SG del PCE-EPK, Jon Hernández y la Coordinadora General de Ezker Anitza-IU, Isabel Salud. Así mismo participará en el acto la Secretaría Política de Gazte Komunistak Lara Montilla.

El PCE-EPK y Ezker Anitza-IU reivindicarán en el 90 aniversario de la proclamación de la II República, la necesidad de la consecución de la III República.

El 90 aniversario de la II República, constituye una oportunidad de reconocer los avances sociales, económicos y democráticos que significó la llegada del primer régimen democrático que hemos vivido en nuestro país.

Para el Partido Comunista también es una ocasión obligada de rendir un homenaje a quienes defendieron la democracia. Los que la defendieron antes del golpe de 1936, durante la guerra, y quienes lucharon por la libertades democráticas durante toda la dictadura.

Pero además llegamos a este 14 de abril tras un año intenso marcado por una grave situación sanitaria agravada por las políticas neoliberales que desarticularon los servicios públicos y cuyas repercusiones, en el plano económico y social, afectan a la clase trabajadora, a importantes sectores sociales y con especial crudeza a las mujeres y a la juventud.

Igualmente, el último año ha estado también marcado por la vergonzosa corrupción de la Familia Real, denunciada desde hace años por nuestro Partido y que aún no ha sido investigada por la justicia. La situación de Juan Carlos Borbón es un símbolo de la desigualdad estructural entre la clase a la que representa y la mayoría social trabajadora.

Por ello, siempre, pero especialmente en la situación actual, la República es la mejor salida para la inmensa mayoría de la población y para todos los pueblos del Estado.

Defendemos la República no como una forma política abstracta, sino como una salida real a las necesidades y reivindicaciones básicas del conjunto de la sociedad, con un contenido político y económico al servicio de la mayoría social trabajadora y el pueblo. La República como garante de los servicios públicos y los derechos sociales y base política de un modelo económico y social justo.